Cuidados en un embarazo de trillizos

Si te enteraste que vas a tener trillizos seguramente también sabrás que vas a tener que cuidarte mucho durante el embarazo, especialmente durante la segunda mitad de la gestación.

Si te enteraste que vas a tener trillizos seguramente también sabrás que vas a tener que cuidarte mucho durante el embarazo, especialmente durante la segunda mitad de la gestación. Lee los cuidados que debes tener en un embarazo de trillizos.

Cambios en un embarazo de trillizos

Tu peso aumentará entre 19 y 23 kilos. Los bebés nacerán más pequeños que si fueran un bebé único: probablemente su peso oscila entre 1.800 y 2.400 gramos. ¡No te asustes! suelen ser más maduros que lo que correspondería a un bebé de embarazo único para el mismo período de gestación.

Compartir el útero con otros dos hermanos supone un cierto grado de estrés y esto acelera su proceso de desarrollo funcional y también embarazos más cortos: la falta de lugar desencadena el parto más temprano.

Cuando van a nacer trillizos suele practicarse una cesárea para evitar posibles riesgos y es probable que los bebés tengan que pasar un tiempo en la incubadora.

  • Tres óvulos diferentes fecundados por respectivos espermatozoides: El resultado son tres bebés, cada uno con su material genético diferente, que se parecen como hermanos y pueden ser del mismo sexo o no.
  • Dos óvulos diferentes y uno de ellos se divide en dos: Se gestan entonces un mellizo y dos gemelos, estos últimos del mismo sexo.
  • Un sólo óvulo que se divide y uno de ellos a su vez se vuelve a dividir: En este caso los trillizos son idénticos y corren para los tres las particularidades de los gemelos idénticos.

A su vez, existe un mayor riesgo en la gestante de sufrir diabetes gestacional o pregestacional. Es común la anemia y es bastante normal que se recomiende total reposo durante el tercer trimestre.

 

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¿Por qué se presenta la infección vaginal en el embarazo?

Durante los meses de gestación, se producen cambios en el pH vaginal. Por esta razón, los especialistas consideran que es la etapa más vulnerable para la proliferación de bacterias.

Durante los meses de gestación, se producen cambios en el pH de la mujer, por esta razón, los especialistas consideran que es la etapa más vulnerable para la proliferación de bacterias, es decir, de una infección vaginal en el embarazo.

El embarazo representa un período de cambios para toda mujer. Es una etapa en la que todo se modifica. Desde las variaciones más perceptibles como la ansiedad y el aumento de peso hasta alteraciones del organismo poco conocidas, como las infecciones vaginales.

El papel de las hormonas y la infección vaginal en el embarazo

Durante los 9 meses de gestación, el nivel de hormonas femeninas cambia y afecta directamente al pH del área genital. En lo cotidiano, el pH de la zona vulvar es ácido e inferior al de otras partes del cuerpo, y se sitúa en un rango de 3.8 a 4.2, con la finalidad de impedir el crecimiento de bacterias.

Durante el embarazo la futura mamá protagoniza diversos cambios hormonales que comprometen directamente la capa protectora ácida. De esta manera, la variación a un pH mayor a 4.2 puede alterar el equilibrio en detrimento de la flora habitual, lo que deja espacio a la proliferación de gérmenes patógenos. Por esta razón, los 9 meses de gestación representan una de las etapas más vulnerables de la mujer para adquirir infecciones del tracto ginecológico.

Cómo protegerse de una infección vaginal en el embarazo

Es necesario que toda mamá tome cuidados especiales para mantener su zona íntima limpia y protegida durante esta importante etapa de la vida.

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Usar ropa interior de algodón.
  • No utilizar ropa muy ajustada o de materiales sintéticos.
  • Lavar la ropa interior con jabón de barra y enjuague, sin dejar residuos.
  • Lavar la zona íntima con un jabón especial con pH ácido que limpie, hidrate y ayude a prevenir infecciones del área vulvoperineal.
  • No se recomienda utilizar desodorantes íntimos, talcos, aromatizantes ni sales de baño o burbujas.
  • Evitar traumatismos de la región genital como el rasurado, la depilación o fricción.
  • Si se observan cambios en el flujo vaginal, prurito, ardor o mal olor, no automedicarse y consultar al ginecólogo u obstetra.

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